Readings Newsletter
Become a Readings Member to make your shopping experience even easier.
Sign in or sign up for free!
You’re not far away from qualifying for FREE standard shipping within Australia
You’ve qualified for FREE standard shipping within Australia
The cart is loading…
Si bien el positivismo es anterior al advenimiento del gomecismo y persigue, en esencia, metas diferentes, se adhiere de manera pr cticamente indisoluble a la causa del gobierno y llega a convertirse en uno de sus principales instrumentos de legitimaci n. As pues, la mixtura entre las ideas positivistas y la forma pol tica a la cual sirven se estrecha hasta el punto de integrar un solo fen meno. Este texto -que recoge adem s, en un epistolario, muestras escogidas y elocuentes de la relaci n entre los intelectuales y el personalismo gomecista- analiza la justificaci n del gobierno de Juan Vicente G mez por cuatro de sus m s conspicuos partidarios y fieles servidores: Pedro Manuel Arcaya, Jos Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz y C sar Zumeta, quienes se valen de los principios del positivismo para construir una laboriosa apolog a del mandato autoritario. De esta forma, si el gomecismo implic la primac a absoluta de un hombre en la g nesis de la Venezuela contempor nea, el positivismo sirvi de ropaje erudito para presentarlo como el nico r gimen capaz de conducir hacia el progreso a una sociedad inestable a trav s de una autoridad robusta. Se justifica, de este modo, el personalismo de G mez, de quien dependen la paz y el orden; y se justifica la presencia de los intelectuales positivistas, nicos calificados para aplicar una teor a coherente que sentara las bases para la creaci n de un Estado nacional.
$9.00 standard shipping within Australia
FREE standard shipping within Australia for orders over $100.00
Express & International shipping calculated at checkout
Si bien el positivismo es anterior al advenimiento del gomecismo y persigue, en esencia, metas diferentes, se adhiere de manera pr cticamente indisoluble a la causa del gobierno y llega a convertirse en uno de sus principales instrumentos de legitimaci n. As pues, la mixtura entre las ideas positivistas y la forma pol tica a la cual sirven se estrecha hasta el punto de integrar un solo fen meno. Este texto -que recoge adem s, en un epistolario, muestras escogidas y elocuentes de la relaci n entre los intelectuales y el personalismo gomecista- analiza la justificaci n del gobierno de Juan Vicente G mez por cuatro de sus m s conspicuos partidarios y fieles servidores: Pedro Manuel Arcaya, Jos Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz y C sar Zumeta, quienes se valen de los principios del positivismo para construir una laboriosa apolog a del mandato autoritario. De esta forma, si el gomecismo implic la primac a absoluta de un hombre en la g nesis de la Venezuela contempor nea, el positivismo sirvi de ropaje erudito para presentarlo como el nico r gimen capaz de conducir hacia el progreso a una sociedad inestable a trav s de una autoridad robusta. Se justifica, de este modo, el personalismo de G mez, de quien dependen la paz y el orden; y se justifica la presencia de los intelectuales positivistas, nicos calificados para aplicar una teor a coherente que sentara las bases para la creaci n de un Estado nacional.